martes, 20 de diciembre de 2011

El niño del tambor

Imagina por un momento que es el año cero y que tu eres un pequeño niño, pastor de ovejas en el antiguo pueblo de Belén de Judea, de repente un ángel se aparece anunciando que el Rey de reyes ha nacido y todos los pastores empiezan a empacar para ir a adorarlo, preparan regalos para llevar como ofrendan incluso te enteras que unos magos de oriente traen para ofrecerle oro, incienso y mirra, regalos dignos de un rey, pero tu, en tu pobreza no tienes nada que dar ... ¿Que harias?.

Llegaron las fiestas navideñas, una época en la que toda la gente celebra, compra regalos, se reúnen en familia, en la calle y en las casas se escucha música de villancicos, y es justamente uno de esos villancicos el que me inspiro a escribir esta reflexión, la canción llamada El niño del tambor, la cual narra la historia de un niño muy pobre que al no tener nada que ofrecer se presenta delante de Jesús haciendo lo mejor que sabe hacer, tocar el tambor, logrando así hacer sonreír a Jesús.

Ese pequeño niño logro traer, a mi manera de ver, una ofrenda preciosa, pues se presento delante de Jesús para ofrecerle su adoración, el no tenia oro como los demás, o algún regalo material para dar, pero supo como entregar su corazón a través de su talento, con un canto de amor.

Como hijos de Dios debemos tener presente siempre el hecho de que Jesus vino a la tierra, murió por nuestros pecados y resucito, y siguiendo el ejemplo del niño, debemos constantemente presentarnos delante de él a traer nuestra ofrenda, y que mejor ofrenda que entregar nuestra vida entera en adoración.

Tal vez tu no sepas tocar el tambor, pero Dios te ha dotado de muchos talentos con los cuales puedes servirle y hacerlo sonreír.

"La adoración es el servicio a Dios expresado no solo en reuniones religiosas, sino en todas las áreas de la vida." Chris Jack **

Les dejo la canción y espero que la disfruten.



*The Little Drummer Boy, escrita en 1958 por escrita por Katherine K. Davis, Henry Onorati y Harry Simeone.
**Lo que todo adorador debe saber, Matt Redman, pag 76.