martes, 15 de marzo de 2011

Tejiendo Adoración

Todos nosotros tenemos un rio por dentro (Juan 7:38), nacimos con una necesidad en nuestro espíritu de adorar a Dios; cuando alabamos con sinceridad, dejamos escapar ese rio que está encerrado dentro de cada uno, el agua viva sale con fuerza empujándonos a hacer  todo lo que podamos para darle a nuestro Dios adoración.

Cuando te encuentras solo dejando salir de tu interior ese rio, le entregas a Dios una ofrenda muy personal e intima, pero quisiera compartir contigo lo que sucede cuando logramos como iglesia participar todos del Rio; nos convertimos en una sola persona y se suman todas esas corrientes de adoración a Dios en un solo fluir: la ofrenda de la novia.

Enamorada y ávida de caricias y besos de su amado, la novia entrega su regalo de amor. Yo lo imagino, como una especie de tejido, en el que cada uno de nosotros (los que estamos adorando) aporta un hilo, es un hilo único, de un color especial; ningún hilo es igual a otro en el tejido; cada hilo tiene una participación especial, de manera que si faltará alguno dentro del tejido, este estaría incompleto.

Cada adorador va tejiendo su porción dentro de esta ofrenda y a medida que va creciendo se torna cada vez más hermoso y crece hacia arriba donde Dios lo está tomando, Él acepta nuestra alabanza, recibe nuestras muestras de amor, agradecimiento, necesidad de Él, y todo lo que le ofrecemos en este tejido.
Esfuérzate todos los días procurando que nada ensucie tu hilo, y si algo lo llegará a ensuciar, lávalo cuanto antes con arrepentimiento delante de Dios, para  que nuestro tejido sea un regalo precioso y suba como olor grato para nuestro amado.